La industria de impresión podría estar a las puertas de un caso que trasciende a una sola compañía. Después de años de investigación, Epson deberá comparecer ante la justicia francesa en un proceso penal vinculado a presuntas prácticas de obsolescencia programada y engaño al consumidor. Diversas organizaciones europeas califican el caso como un hecho histórico, ya que sería la primera vez que un fabricante de esta magnitud enfrenta un juicio penal bajo la legislación francesa diseñada específicamente para combatir este tipo de prácticas. La denuncia fue presentada originalmente en 2017 y apunta a mecanismos que, según los demandantes, limitarían artificialmente la vida útil de ciertos productos o impulsarían reemplazos prematuros. Epson rechaza las acusaciones y tendrá la oportunidad de defender su posición durante el proceso judicial. Mucho más que una disputa legal Más allá del resultado final del juicio, el caso vuelve a poner sobre la mesa un debate que lleva años creciendo en la i...
